La historia de Tacna, no solamente esta condensada en este trabajo de investigación, se hace el esfuerzo de mostrar en forma teórica y gráfica todo lo que es Tacna, desde su historia, personajes importantes, folklore, bailes, comidas, bebidas, monumentos.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Tuesday, 16 de August de 2011
Tacna es deblemente Heroica por haber ocupado un lugar de privilegio en la gesta emancipadora peruana; y por su indoblegable y mártir amor a la Patria durante la guerra con Chile.
El Congreso general Constituyente del Perú aprobó por unanimidad el 21 de mayo de 1828 una ley cuyo artículo establece "que la villa de Tacna será nombrada HEROICA CIUDAD", considerando "que ha prestado servicios distinguidos a la causa de la Independencia, que ha recomendado su patriotismo de un modo singular; y que fue el primer pueblo de la República en que resonó el grito de la Libertad". El ciudadano José de la Mar, Presidente de la República Peruana - según reza el texto de la ley- la promulgó en la Casa de Gobierno, en Lima, a 26 de Mayo de 1828.
Es que bellas páginas de la historia nacional fueron escritas por patriotas tacneños durante la gesta de la Independencia, como Zela, Ramón Copaja, Toribio y José Ara, Enrique, Juan Francisco y Antonio Paillardelli, Manuel Calderón de la Barca y muchos otros.
Durante la infausta Guerra del Pacífico de 1879, el Departamento de Tacna se alza como ejemplo único de indoblegable amor a la Patria. Por eso Tacna tiene un lugar de honor en el corazón de todos los peruanos por la viril terquedad con que mantuvo incólume su peruanidad por espacio de medio siglo de duro cautiverio.
Pocos pueblos de la tierra han soportado seguramente tantos sacrificios y por tantos años sin perder la fe en ningún momento ni la esperanza de reincorporarse al territorio nacional, pese a todas las circunstancias adversas.
Por eso el nombre de Tacna suscita siempre en todos los peruanos el recuerdo de su amor al Perú, de su constancia y de su valentía, que hicieron posible su retorno al seno de la Patria el 28 de Agosto de 1929.
Mas en aquel año, que fue de justa alegría nacional por la redención de Tacna, fue también de dolor, porque Arica, que había demostrado el mismo porfiado e indoblegable amor a su Patria peruana, continuó en el territorio chileno, según el Tratado Peruano-Chileno del 3 de junio de 1929.
Pero en Arica se eleva el Morro, pétreo y severo, apuntando al cielo, como un altar natural indestructible a la gloria de Francisco Bolognesi y los héroes que lo secundaron, que prefirieron morir peleando “hasta quemar el último cartucho”, como lo hicieron, antes que rendirse.
Tacna es en la actualidad la Región fronteriza más prospera del país, no obstante la extrema dureza de su discurrir histórico. Más aunque Tacna tiene ahora la cara limpia, la inmensa deuda que tiene el Perú para con ella todavía no ha sido cumplida.
Por: Jose Tafur | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Sunday, 22 de August de 2010
Extracto de la Crónica de Fredy Gambetta
El escudo de Tacna tiene forma romana. Está coronado por una corona de laurel, entrelazada por una cinta bicolor. Tiene tres campos. Oro, sobre el que se escribe HEROICA CIUDAD DE SAN PEDRO DE TACNA, título que dio el congreso de 1828 a Tacna. Jamás "la HEROICA". Los otros campos son el gules (rojo) en el que se luce el león rampante, rompiendo cadenas. Eslabones de la cadena cuelgan de sus patas delanteras.
Eso significa los 50 años de cautiverio concluidos por la heroicidad del pueblo. Sobre el campo plata (blanco) la flor del granado. Nada más. Simple, simple como han sido siempre los buenos, los auténticos, los nobles tacneños que no precisaron de títulos nobiliarios para serlo.
La actual gestión edilicia, que preside el Alcalde Luis Torres Robledo ha logrado, por fin intangibilizar el escudo de Tacna lo que se debe hacer publicando la Ordenanza en el EL PERUANO, especificando los detalles citados. Lo que nació como un aporte de la Comisión de Educación y Cultura fue aprobado por unanimidad por el Concejo. Estoy seguro que los buenos tacneños que viven en esta ciudad, tan distinta a la que conocimos en la infancia, que se ha embellecido y prosperado, y los que se encuentran allende los mares, se alegrarán con esta noticia. Esta solamente es una huella generacional, un aporte a la tierra donde hemos nacido.

Por: Jose Tafur | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 22 de August de 2009
Exponer el proceso histórico cultural autónomo desarrollado en estos territorios de los llamados valles occidentales del sur, territorio de los valles tacneños.
Estimados amigos
Para mi es un verdadero gusto compartir esta experiencia con ustedes, y en esta oportunidad me abocaré a abordar lo concerniente a los ANTECEDENTES HISTORICOS DE TACNA, es decir, trataré de exponer el proceso histórico cultural autónomo desarrollado en estos territorios de los llamados valles occidentales del sur, territorio de los valles tacneños.
Haciendo una retrospección, podemos señalar que entre los 8000 y 1500 años a.C. se sucede el llamado Período Arcaico en Tacna, lo que correspondería al periodo Lítico de los Andes Centrales; durante este periodo se producirán los desplazamientos de grupos de cazadores recolectores en el ámbito andino y el arribo de estos grupos al territorio tacneño. De acuerdo a los vestigios arqueológicos, entenderemos que los desplazamientos fueron horizontales y verticales, sin embargo, parece ser que la parte andina habría sido el principal centro de trashumancia regional desde donde se sucedieron desplazamiento verticales, esta afirmación se puede sustentar con los hallazgos de fragmentos de conchas marinas en cuevas andinas como las de Toquepala y Caru.
Es posible señalar que la trashumancia temporal se hacia por circuitos territoriales conocidos conformados por quebradas recorridas por vertientes, así, los primeros grupos que arribaron a las zonas bajas y al litoral, fueron atraídos por los recursos diversos de las lomas, los valles y el mar durante el llamado optimun climáticun, y tras un establecimiento estacionario, se habrían iniciado movimientos regresivos obligados por las necesarias de subsistencia. Entre esos grupos de cazadores y recolectores trashumantes, algunos habrían arribado a la zona de lomas hacia los 7000 a.C. las referencias de su presencia han sido logradas gracias a los vestigios hallados en las lomas de Sama y a las investigaciones de la Arqueóloga Danielée Lavallée en quebrada de burros.
Las investigaciones de D. Lavallée confirmarían la presencia de cazadores de guanacos y cérvidos en las lomas próximas a quebrada de burros, desde allí, cercanos al mar, estos hombres optaron paulatinamente además de la caza por la recolección de mariscos y luego la pesca. Hacia el año 6000 a.C. el litoral habría estado poblado por poblaciones dedicadas al marisqueo y a la caza de mamíferos terrestres y aves. Los vestigios que evidencian la presencia de estos grupos humanos, mencionados anteriormente, los podemos hallar en quebrada de burros y Cerro El Calvario.
La angosta quebrada de burros que alcanza una altitud de 200 m. presenta una estructura rocosa donde hallamos un conjunto de abrigos en las faldas de la quebrada, en medio existe permanentemente ínfima cantidad de agua, lo que junto al factor climatológico, ha creado un ecosistema peculiar que permite una variada flora y fauna, lo que atrajo sin duda la presencia humana. Los testimonios como osamenta de pescados, de herbívoros, de aves, restos de moluscos, conchas marinas y carbón vegetal; logrados por la Arqueóloga Danielée Lavallée, han evidenciado una sucesiva ocupación humana desde hace mas de 6 milenios a. C.
La presencia de los Camanchacos o Changos, ha constituido un hito enigmático en la historia de los pueblos del litoral. Las crónicas del Padre Lizarraga se refieren a hombres que presentan sus rostros y cuerpos de tono colorado a causa de beber la sangre de los lobos marinos. Sin duda alguna, la presencia de tiwanakus y aymaras en Tacna, no llegó hasta los linderos del litoral, por lo tanto, la vida de este pueblo de pescadores y cazadores de lobos marinos no fue alterada, sólo con la llegada de los españoles en el siglo XVI, esta población que ocupaba el litoral desde las proximidades de Vítor (Arequipa) hasta la desembocadura del río Loa (actual norte chileno), se fue retrayendo hasta su ultimo reducto en la zona del Paposo(chile). Sobre su desaparición en nuestro litoral, Carlos Auza Arce refiere como causa la picardía del español Corzo y la afición al alcohol por parte de los changos. Los estudios de Maria Rostworowski refieren la presencia de aldeas de changos en nuestro litoral en Boca del Río, quebrada de burros y Punta Meca sujetas a señores Tácana.
El recuerdo nostálgico de aquellos hombres colorados, nos lleva a referimos a la maestría con que desarrollaron la pesca partiendo del uso de anzuelos redes y arpones, el uso de sus peculiares balsas de cuero de lobo marino (cuyas ultimas referencias las da L. Cavagnaro Orellana sobre un personaje llamado el “Ronco Hume” que se hacía a la mar hacia 1940 en este tipo de balsa), y también sus características viviendas, algunas de quincha, otras de huesos de ballenas con cueros de lobo marino, y otras de cantos rodados unidos con barro. Los entierros hallados en el litoral nos dan testimonio de sus costumbres funerarias, se han hallado junto a cadáveres, arpones, anzuelos de cobre, balsas en miniatura, chuspas, coca, maíz, peines y otros.
Si bien la base de la economía de este pueblo fue la pesca, la caza del lobo marino también formó parte de su economía, asimismo, parte de la producción, es decir pescado y mariscos frescos, así también pescado debidamente salado para su conservación, era trocado por maíz, coca, calabazas, vajillas, charqui y otros artículos necesarios en su dieta.
Como hemos señalado, los valles occidentales del sur del Perú y norte de Chile se constituyeron en áreas de desarrollo de grupos de aborígenes agroalfareros, como uros, camanchacos, puquinas y atacameños, y aunque las relaciones verticales entre los valles occidentales y el altiplano se habían desarrollado desde muy temprano, la presencia altiplánica se dejó sentir con mayor incidencia con Tiahuanaco y los períodos posteriores. Los tiahuanacotas, en lo que se ha llamado el control vertical de pisos ecológicos, ocuparon tan sólo áreas de mayor productividad, es decir, tierras de buena calidad con buen riego, y su presencia generó una intensificación de la agricultura en la zona, asimismo la llegada de los altiplánicos tiahuanacotas dio inicio a una fusión cultural, puesto que elementos culturales como la agricultura y la cerámica fueron puestos a disposición de los naturales de la zona y se experimentó progresivamente ensayos de color y forma que luego se tornarían en peculiaridades de una cerámica local.
En lo que corresponde a la región de Tacna, podemos decir, que las avanzadas tiahuanaquenses alcanzaron inicialmente los valles altos de Candarave, Tarata, y Caplina, y desde allí pacientemente se prolongaron hasta los valles de la costa propiamente dichos, sin embargo, su presencia entre uros y camanchacos no generó conflictos, y los antiguos pobladores se acostumbraron a la presencia de los extraños. Tras la sorpresa inicial, los naturales de este valle no se aficionaron por las cosechas ni el ganado de auquénidos, desarrollaron mas bien, relaciones de trueque, por lo general pescado y frutos del mar por maíz y carne de auquénidos.
Tras el ocaso de Tiahuanaco emergió un Desarrollo Local, los ensayos de color y forma dieron lugar a la manifestación de estilos ceramológicos entre los que podemos destacar Chiribaya, San Miguel, Pocoma y Gentilar. Chiribaya, que teniendo su centro principal en Moquegua se dejo sentir también en zonas tacneñas como El Olivo, Cinto (Locumba), Para y Magollo (Tacna), La Siquina, La Vituña y Amopaya (Sama). El estilo San Miguel se manifestó en áreas andinas de Arica y en las zona de Paramarka (Ticaco) y otras zonas de los valles costeros. El estilo Pocoma es una transición entre San Miguel y Gentilar, y este último se manifestará con fuerza hasta la llegada de los incas a esta región. Son áreas Gentilar: Tocuco (Caplina), Coruca (Sama) San Antonio, La Chironta (Locumba), y Talabaya (Tarata).
Se ha señalado que previamente a la presencia inca en nuestra zona, se sucedió una intromisión aymara, ello correspondería a avanzadas Lupakas del reino de Chuchito, quienes emulando a los Tiahuanaco, ocuparon también las áreas más productivas de la parte sur occidental del Perú, es decir, en nuestra región se ha fijado la presencia de aldeas de mitimaes aymaras en diferentes áreas a lo largo de las cuencas de los ríos Sama, Locumba y Caplina. Cuando en los andes se dejaba sentir la presencia de los quechuas del Cuzco, parece ser que en el Collao se dio una suerte de convenio entre el Inca menor de Chuchito y el inca del Cuzco, aquella alianza fijada entre esos señores, permitió a los cuzqueños afianzar su influencia sobre toda esta región, sin embargo, si bien esta región quedaba ya incluida dentro de los linderos del imperio inca, los incas respetaban las posiciones u ocupaciones de los aymaras sujetos al señor Cari inca menor de Chuchito.
Al revisar la variada información de los cronistas, éstas nos crean cierta confusión pues cada uno de ellos nos plantea diferentes situaciones. Creemos que la carencia de documentación en los naturales influyó en esto, puesto que ellos recurrían a la evocación de los hechos para mantener el conocimiento histórico, y al llegar los cronistas, es lógico pensar que tal vez los informantes no hayan mantenido el recuerdo exacto de los hecho sino algo confuso por el sucesivo relato de generación en generación, o en el peor de los casos, como el de Garcilaso de la Vega, el relato de los hechos se hizo acomodado de acuerdo a intereses familiares, así, exaltó a los Hurin Cuzco en detrimento de los Hanan, es decir relató los hechos tergiversando la verdad. Explicado lo anterior, entenderemos por qué el cronista Cieza de León siguiendo a Garcilaso, señala a Wiracocha, inca pusilánime, como el primer soberano quechua en llegar al Collao, sin embargo, otras versiones señalan con mayor sustento, que fue el inca Pachacutec quien irrumpió en el Collao (a lo que Cieza lo refiere como reconquista), lo cierto es, que podemos señalar acertadamente que existió cierto convenio entre los incas y los aymaras de Chuchito, es decir entre el Reino Inca y el Reino Lupaca, este convenio, permitió a los quechuas acceder a territorios costeros de manera pacífica aunque no mantuvieron en ellos una fuerte presencia política.
Por otra parte, no existe un consenso entre los cronistas por definir el momento en que los quechuas accedieron a estas tierras de los valles occidentales, aunque la errónea versión de Garcilaso de la Vega señala a Wiracocha como el primer inca que recorrió estas tierras, entre algunas líneas de las crónicas podemos leer que “… Túpac Inca todavía correinante con su padre, el anciano Pachacutec, se enseñoreó en la costa de Tarapacá…” sin embargo, los estudios mas prolijos de Maria Rostworowski, nos señala que después que “…Pachacutec Yupanqui conquistó la región del Collao y con ellos a los Lupaca, el inca bajó a la costa para tomar posesión de los enclaves serranos situados en el litoral. Este fue el primer contacto de los cuzqueños con los pueblos yunga. En dicha oportunidad no encontró el inca oposición local…”
Sin duda alguna, la ínfima presencia de restos de grandes centros ceremoniales o administrativos incas en nuestra zona, evidencian que en estas tierras se establecieron asentamientos incas de menor importancia o casi domésticos, esta presencia quechua “…..engrosó el sistema de relaciones con las poblaciones locales…” motivando tal vez, el desarrollo de una economía más dinámica.
De acuerdo a los estudios realizados, entendemos que la presencia inca en nuestra zona no supone una continuidad territorial, es decir el hecho de aglomerar territorios y poblaciones, por el contrario, al igual que sus antecesores Tiahuanacos y Aymaras se orientaron ha hegemonizar el modo de producción existente para consolidar sus intereses, es así que se instalaron en tierras aptas para la producción de maíz, papa, legumbres y otros productos.
Consolidado el poder imperial inca en el Collao, llegaron a estas tierras los primeros grupos de mitimaes imperiales. La etnohistoria nos da cuenta de la acción de los mitimaes o mitmacunas, cuyo objetivo era, de acuerdo a los intereses imperiales, buscar el reconocimiento de la autoridad y cultura inca, e influir en los modos de producción de acuerdo a los intereses de la metrópoli, en otras palabras, intensificar la producción agrícola de estas tierras en beneficio de la élite cuzqueña
Como hemos señalado, con anterioridad a la presencia quechua, en nuestra región se había dado un desarrollo local propio, el cual se consolidó en poblaciones que mantenían relaciones entre si y dependían del Cacicazgo Mayor de Chucuito, es por eso que se afirma, que los incas aprovechando la influencia de Cari, Inca menor de Chucuito, lograron expandir su influencia sobre estos ámbitos.
Tomando en cuenta la documentación existente, podemos señalar que producida la influencia quechua por esta región, se establecieron asentamientos de mitimaes en diferentes valles de esta zona sur-occidental. Cuando en 1540 se le otorga la Encomienda a Lucas Martínez de Vegaso, se hace mención que en Carumas y Ubinas (Moquegua), se le otorga treinta y dos indios con su principal llamado “… Lucay mitimae del cacique Cacha de la provincia de los Canas…”, asimismo, también se menciona otros diez indios procedentes del Cuzco “… con un principal, que se llama Cayta mitma del pueblo que se llama Quispicanchis…”.
En cuanto a los valles tacneños, las informaciones nos dan cuenta de la presencia de mitimaes en Sama, donde se menciona la chacra llamada “…Cuillona...que solía ser del inga y que…. ellos sembraban y beneficiaban de ají para el inga…”. Sobre esto, los hallazgos iniciales de cerámica que hizo Trimborn, y luego las excavaciones en el sitio Sama la Antigua, dieron a la luz un conjunto arqueológico que podría ser un pequeño centro administrativo quechua. Por otra parte, el arqueólogo Carlos Vela Velarde desde 1996 viene realizando estudios en el Cerro los Hornos ubicado en las cercanías del Boca del Río, en ese lugar, desde donde se observa el remate del valle de Sama y el litoral, se ha hallado restos de paredes de quincha, restos de tumbas y restos de cerámica, que según los estudios del mencionado arqueólogo dan muestra de un sitio de asentamiento inca.
En el valle del Caplina la presencia de mitimaes quechuas esta determinada en el ayllo Capanique. Cuando en 1540 se entrega la Encomienda a Pedro Pizarro y Hernando de Torres, se menciona al Cacique Istaca y al Cacique Cata cada uno con cierta cantidad de indios, y además por separado, se señala “…cuarenta indios que están mezclados con los indios en dicho valle de Tácana que servían a Capanique con el principal que se dice Talassi...”. Inmediato a Capanique se encuentra el Cementerio de Peañas, allí se han encontrado tumbas trabajadas en piedra(diferentes a las excavadas pertenecientes a las poblaciones oriundas), estas tumbas, por los elementos que ellas encierran, podrían ser de los mitimaes de Capanique.
Asimismo, gracias a los escritos que nos ha dejado el cronista Cieza de León en su ruta de Chincha a Tarapacá tenemos informaciones sobre un “Gran camino de los ingas”. Aunque las referencias del cronista no señala directamente el litoral tacneño, las descripciones nos lleva a ubicar el Morro de Sama, señalado como “Morro de los diablos” y el río Sama que según el cronista posee “…buen agua no muy grande…”. Si realizamos un recorrido sobre los alrededores del Morro de Sama, es posible que encontremos la traza de un camino empedrado. ¿Seria acaso éste el camino de la costa referido por Cieza de León en sus escritos?. Para la Dra. Maria Rostworowski, quien toma también referencias del cronista, estos vestigios corresponderían a lo que fue el quinto camino cuyo trazo iba bordeando el mar.
Por otra parte, recurriendo a las informaciones de los cronistas, sabemos que Cari Apasa o Catari Apasa era el Señor de Chucuito, por lo tanto, señor de estas tierras. Rómulo Cúneo Vidal explica “…como los Cataris desarraigaron” del altiplano. El autor nos narra que tras la lucha contra los españoles en el Collao en los albores de la conquista, éste buscó refugio en sus posesiones costeñas en Tacna, esencialmente en el valle del caplina. Desde Pachia, donde fijó su residencia, Cari Apaza compartió el poder con el cacique lugareño llamado Istaca o Lupistaka. Tiempo después nuestro personaje se hizo cristiano y tomó el nombre de Juan con el que aparecerá en algunas cédulas. Si bien este personaje visita su lugar de origen, su vida real trascurrió en Tacna donde “…cargado de años, después transmitir su sangre y su calidad refleja de inga a los hijos, fruto de sus ayuntamiento con mujeres tacneñas…” murió dejando una tradición cacical, un linaje en el valle. Tratando de escudriñar algo inicial sobre este linaje pudiéramos decir que a Juan Catari Apaza lo sucedió Diego Catari, a él Martín Caqui o Diego Caqui que casó con Inés Istaca y tuvo dos hijos Diego Ara y Pedro Quea. En cuanto a Istaca, Cacique Urinsaya, le sucedió Alonso Quina.
Como epílogo, queremos tomar los escritos del Ariqueño Rómulo Cúneo Vidal, para así entender que en nuestro proceso histórico, muchos de los nombres indígenas de origen totémico terminaron a la larga convirtiéndose en apellidos que hasta hoy prevalecen. En el valle del Caplina podemos señalar: Ara, Ale, Ari, Aruquipa, Alanoca, Acabana, Istaca, Quina Quea, Quelopana, Sissa, Huisa, Vila, Vilca, Huanca, Condori, Yupanqui, Mamani, Quispe, Percam, Caqui, Caqueo, Caquela, Coca, Copa Yura, Yucra, Yufra, Cani, Cane, Cano, Calisaya, Choque, Coaguila, Colque, Copaja, Siña, Chambilla, Ticona, Ninaja, Chambi, Paico, Chuquimia, Ume Quilla, Acero, Maita, Nina, Aica, Lanchipa, Osnayo, Marca, Cata, Leme, Allanta, Cafore, Oxa, Pillco, Lima, Limache, Cataña, Checa, Ucho, Quiquinche, Quelo, Para, Isquiña, Queque, Inasso, Quenasso, Coassa, Cali, Illacapo, Anaca, Chacato, Chipe, Chiri, Tabaya, entre otros además de los típicos Alay, Silimia, Quequesana, Huarachi, Humire, Pango Chura, Talasi, Llangato, Paja, Solaica, Roque, Quenca, Tara, Cama Ocharico y otros. En los altos de Tacna, llámese Tarata y sus antiguas dependencias encontramos nombres como Ali, Caquena, Capco, Ilacache, Tapo, Chuchoco, Yura, Yuca, Chacosa, Orcota, Ocharico, Cali, Coaguila, Amante, Libaya, Chulpa, Hualpa, Paco, Lancato, Ururi, Sacacana, Istaca, Achama, Chambe, Lucharico, Pichu, Yanaranta, Quilli, Choncaya, Ubina, Chure, Acharine, Cahuana, Yaputuma, Ayacosa, Mayta, Uchami, Quena, Vilcamuyo, Carita, Charaja, Pirco, Llallacura, Chaculli y otros.
Al concluir estos comentarios, espero pues, queridos compañeros, haber compartido algunos conocimientos que he adquirido a lo largo de mi formación escolar gracias a mis maestros, estoy convencido que nuestra vocación y compromiso con esta tierra, hará que algún día esta logre el sitial que se merece; A pesar que nuestra sociedad presenta tantos males como los prejuicios y la injusticia social, soy optimista y se que este país será un país de realidades y no de promesas y fracasos… este Perú será algún día un país sin exclusiones.
Freddy Camilo Alca Gomez
Profesor de la I.E. “Coronel Bolognesi”
Tacna – Agosto del 2009Por: Jose Tafur | HISTORIA REGIONAL DE TACNA | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 22 de August de 2009
La presencia quechua en nuestra región se había dado un Desarrollo Local Propio, el cual se consolidó en poblaciones que mantenían relaciones entre sí y dependían del Cacicazgo Mayor de Chucuito, es por eso que se afirma, que los incas, dado un convenio, aprovecharon la influencia de Cari, Inca Menor de Chucuito, y lograron expandir su influencia sobre estos ámbitos.
Información de mitimaes quechuas en la Región
Como hemos señalado, con anterioridad a la presencia quechua en nuestra región se había dado un Desarrollo Local Propio, el cual se consolidó en poblaciones que mantenían relaciones entre sí y dependían del Cacicazgo Mayor de Chucuito, es por eso que se afirma, que los incas, dado un convenio, aprovecharon la influencia de Cari, Inca Menor de Chucuito, y lograron expandir su influencia sobre estos ámbitos.
Tomando en cuenta la documentación existente, podemos señalar que producida la influencia quechua en la región, se establecieron asentamientos de mitimaes quechuas en diferentes valles de esta zona sur-occidental. Cuando en 1540 se otorga la Encomienda a Lucas Martínez de Vegaso, se hace mención que en Carumas y Ubinas (Moquegua), se le otorga 32 indios con su principal llamado “…Lucay mitimae del cacique Cacha de la provincia de Canas…”, asimismo, se menciona otros 10 indios procedentes del Cuzco “…con un principal que se llama Cayta, mitma del pueblo que se llama Quispicanchis…”.
En cuanto a los valles tacneños, las informaciones nos dan cuenta de la presencia de mitimaes quechuas en Sama, donde se menciona la chacra llamada “…Cuillona…que solía ser del inga y que… ellos sembraban y beneficiaban de ají para el Inga…”.
En el valle del Caplina, la presencia de mitimaes quechuas está determinada en el ayllu Capanique. Cuando en 1540, se entrega la Encomienda a Pedro Pizarro y Hernando de Torres, se menciona al Cacique Estaca y al Cacique Cata cada uno con cierta cantidad de indios, y además por separado se señala “…cuarenta indios que están mezclados con los indios en dicho valle de Tacana que servían a Capanique con el principal que se dice Talassi…”. Inmediato a Capanique se encuentra el cementerio de Peañas, allí se ha encontrado tumbas trabajadas en piedra (diferentes a las excavadas pertenecientes a las poblaciones oriundas), estas tumbas, por los elementos hallados en ellas, podrían ser de los mitimaes quechuas de Capanique.
Freddy Camilo Alca Gomez
Profesor de la I.E. “Coronel Bolognesi”
Tacna – Agosto del 2009
Por: Jose Tafur | HISTORIA REGIONAL DE TACNA | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 22 de August de 2009
Reiterar la presencia de Inca en la Región Tacna
Algunas confusiones sobre la presencia inca en los valles sur occidentales
Al revisar la variada información de los cronistas, éstas nos crean cierta confusión pues cada uno de ellos nos plantea diferentes situaciones. Consideramos que la carencia de documentación en los naturales influyó en esto, puesto que para mantener el conocimiento histórico, ellos sólo recurrían a la evocación de los acontecimientos, y al llegar los cronistas, es lógico pensar que los informantes no hayan mantenido el recuerdo exacto de los hechos sino algo confuso por el excesivo relato de generación en generación, o en el peor de los casos, como el de Garcilaso de la Vega, el relato de los hechos se hizo acomodado a intereses familiares tergiversando la verdad real.
Explicado lo anterior, entendemos por qué el cronista Cieza de León, siguiendo a Garcilaso, señala a Huiracocha, inca pusilánime, como el primer soberano quechua en llegar al Collao, sin embargo, otras versiones, señalan al inca Pachacútec como personaje que irrumpió en el Collao (a lo que Cieza refiere como reconquista), lo cierto es, que parece ser que existió cierto convenio entre los quechuas del Cuzco y los aymaras de Chucuito, es decir, entre el Reino Inca y el Reino Lupaca: este convenio, permitió a los incas acceder a territorios costeros de manera pacífica aunque no mantuvieron en ellos una fuerte presencia política, pues ellos le permitieron tal merced al Inca Menor de Chucuito.
Como se ha señalado anteriormente, no existe consenso entre los cronistas al definir en que momento los quechuas accedieron a las tierras de los valles occidentales, si bien existe la versión errónea de Garcilaso que señala a Huiracocha como el personaje que llevó a cabo esa hazaña, entre las crónicas recogidas por María Rostworowski, acuciosa investigadora, se puede leer claramente “…Pachacútec Yupanqui conquistó al Collao y con ello a los Lupaca, el inca bajó a la costa para tomar posesión de los enclaves serranos situados en el litoral. Este fue el primer contacto de los cuzqueños con los pueblos yunga. En dicha oportunidad, no encontró el inca oposición local…”, asimismo, esta versión está ratificada en líneas de otra crónica donde se señala “…Túpac Inca, todavía correinante de su padre, el anciano Pachacútec, se enseñoreó en la costa de Tarapacá…”
Freddy Camilo Alca Gomez
Profesor de la I.E. “Coronel Bolognesi”
Tacna – Agosto del 2009
Por: Jose Tafur | HISTORIA REGIONAL DE TACNA | Comentarios (0) | Referencias (0)